
La
explotación, la exclusión y la pauperización corroen el alma de la sociedad. Mientras
el saqueo, la mentira, la traición, el crimen y la corrupción es norma y ley en
el poder. Detrás de todas estas injusticias, de todo este drama humano hay una
trama social, política y económica urdida desde arriba para someter y
esclavizar a las clases populares; donde
la miseria y la precariedad social han venido para quedarse.
Una
reforma laboral antitrabajo, promocionando unos recortes de las prestaciones
sociales conduciéndolas a la más mínima expresión, donde el despido libre es ya
una realidad latente, donde el trabajador no es más que una mercancía, un
muñeco en manos del empresario, henchido de poder y con el látigo en la mano
haciendo y deshaciendo a su antojo.
¿Y
qué pasa con los trabajadores en activo? La gran mayoría de ellos atemorizados,
con la soga apretándoles el cuello, con el terror instalado en sus corazones
por la angustia de perder el trabajo, sufriendo el escarnio, la violencia
laboral, con salarios cada vez más míseros, viviendo en precario.
¿Y
el ejército de desempleados? A la espera de que El Gran Dictador Capitalista
los contrate por unas horas, unos días, un tiempo limitado con sueldos
infumables, con horarios intempestivos y con un presente sin futuro.
¿Y
nuestro dirigentes políticos? ¿Qué hacen? No hacen nada, o sí, hacen mucho,
gestionar el sistema, darle de comer a manos llenas y sin descanso. Se
corrompen, se lucran, se ríen. Los de la gaviota hay están socavando el mínimo
estado social que teníamos, volviendo a épocas feudales, empobreciendo a las
clases medias; criminalizando, robando, despellejando a las clases populares.
¿Y
la oposición? Más de lo mismo. Un P$OE que abrazó el sistema capitalista desde
la llamada transición a este engendro de democracia que tenemos ahora; la cara
amable del PP y todos ellos sosteniendo a una Corona ladrona, parasitaria,
corrupta, santificada por Franco, que sigue vivo y coleando en todas las
instituciones corrompidas de este desdichado país.
Un
sistema seudodemocrático, caciquil y tiránico que nos conduce al abismo si no
ponemos remedio.
¿Acaso
hacen falta razones para realizar una Revolución Social? ¿Una gran marcha que
rompa y supere este sistema que explota, excluye y tiraniza a la gran mayoría
de la población?
Hay
tenemos ejemplos como la lucha que llevan los sindicatos alternativos, la
izquierda resistente, el 15M, la lucha de los mineros, la marcha de los
desempleados a Madrid… y muchas más personas y colectivos sociales que pelean
diariamente para cambiar la situación de hecatombe que estamos padeciendo.
Sobran los motivos para que nos unamos todos.
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