miércoles, 24 de octubre de 2018

Arabia Pulp Fiction

El gobierno hipócrita hasta decir basta, progre de marisco y cuenta bancaria de siete ceros, de medidas estrellas y estrellados en el cenáculo de la ultraliberal UE seguirá vendiendo y fabricando armas, corbetas y lo que mate mejor con destino a Arabia Saudí. Lo de menos y lo demás es que secuestren y descuarticen el poder saudí a lo tarantino y a lo vivo a un periodista crítico con el régimen teocrático mafioso y expoliador de los Saud. La homosexualidad, el adulterio, el ateísmo y la disidencia política es perseguida; toda persona sospechosa de estar contra la amoralidad que la tiranía saudí impone es susceptible de ser secuestrada, ultrajada, violada, apaleada y asesinada. El destino de esas armas ya se sabe no es otra que matar gente; para eso funcionan las empresas armamentísticas y similares. Lo que se vende aquí es para asesinar yemeníes y convertir ese país en un infierno en la tierra. El genocidio del Yemen por obra y desgracia de los príncipes de las tinieblas saudís ya se ha cobrado la vida de más de seis mil personas desde 2015; devastando el país y dejando en la miseria y en el horror de la desnutrición a millones de personas y, todo eso, gracias también a las armas que les vendemos a los sátrapas descuartizadores saudís. Se seguirá vendiendo armas porque el dinero sangriento a repartir es enorme entre las grandes empresas armamentísticas, empresarios y financieros del ramo y los comisionistas borbónicos que se llevan su cuota de interés a tanto la sangre derramada. Ya sabemos la afinidad criminal del rey emérito y de su hijo con los asesinos saudís. Y mientras tanto los petrodólares de esa gentuza con mantel en la cabeza sirve para financiar estados islámicos, propagar su wahabismo mortífero por las mezquitas que hay en nuestro país, humillar y enjaular a sus mujeres y matar a toda persona saudí que no se subyugue con los postulados del harem de corrupción y gangsterismo que tienen montado en el desierto de Arabia.
14 millones de yemeníes sufren desnutrición
A los politicastros les importa una mierda los trabajadores de la bahía de Cádiz. Lo único que quieren es preservar los intereses de los poderosos, de la economía criminal y del mercado armamentístico que siempre saben recompensar excelentemente a sus gestores políticos profesionales. Asco y vergüenza.


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